Castilla y León cuenta con 13 figuras de calidad vínicas de categoría DOP y una IGP para sus vinos, según la clasificación de la Junta de Castilla y León. Su patrimonio agroalimentario incluye, además, 18 figuras de calidad alimentaria de ámbito autonómico, que protegen productos como legumbres, quesos, carnes, frutas, hortalizas y repostería. A estas se suman figuras cuyo ámbito territorial supera la comunidad, como la DOP Guijuelo.
Estas cifras reflejan una parte importante de la diversidad productiva de la región. Desde los vinos de Ribera del Duero y Rueda hasta las lentejas de La Armuña, el queso zamorano o la cecina de León, cada producto está vinculado a unas condiciones geográficas, unas prácticas de producción y una tradición que contribuyen a diferenciarlo.
Pero ¿qué significa realmente que un alimento tenga una denominación de origen o una indicación geográfica? ¿Qué productos están protegidos en Castilla y León y qué los hace diferentes? ¿Cuándo se reconocieron algunas de estas figuras y qué importancia tienen para sus territorios?
En esta guía repasamos las principales denominaciones e indicaciones geográficas de Castilla y León, sus características, sus zonas de producción y algunos datos que ayudan a comprender su valor gastronómico, cultural y económico.
Fuentes de referencia: Junta de Castilla y León: figuras de calidad vínicas y figuras de calidad alimentaria.
1. ¿Qué diferencia hay entre una DOP y una IGP?
Las denominaciones de origen protegidas (DOP) y las indicaciones geográficas protegidas (IGP) son figuras de calidad reconocidas por la Unión Europea. Su función es proteger el nombre de productos vinculados a un territorio y establecer las condiciones que deben cumplir para comercializarse bajo esa denominación.
Aunque ambas identifican productos ligados a un origen geográfico, no significan exactamente lo mismo.
Denominación de Origen Protegida (DOP)
Una DOP protege productos cuyas características se deben esencial o exclusivamente a su entorno geográfico, incluidos factores naturales y humanos. En general, todas las fases de producción, transformación y elaboración contempladas en la normativa deben desarrollarse en la zona delimitada.
Es el caso del Queso Zamorano, cuya identidad está vinculada a la leche de oveja y a unas condiciones de producción específicas, o de los vinos de Ribera del Duero, cuyo origen y elaboración están sujetos a un pliego de condiciones.
Indicación Geográfica Protegida (IGP)
Una IGP protege productos cuya calidad, reputación u otra característica puede atribuirse a su origen geográfico. Para esta figura, al menos una de las fases de producción, transformación o elaboración debe realizarse en la zona delimitada, de acuerdo con los requisitos aplicables.
Entre los ejemplos de Castilla y León se encuentran la Cecina de León, la Lenteja de La Armuña y las Mantecadas de Astorga.
La diferencia no implica que una figura sea automáticamente mejor que la otra. Ambas cuentan con requisitos de producción, controles y mecanismos de protección propios.
Para consultar las definiciones y los registros oficiales, puede accederse a la información del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y al registro de indicaciones geográficas de la Comisión Europea.
2. Los vinos de Castilla y León: 13 figuras de calidad DOP y una IGP
El vino es uno de los productos más reconocibles de Castilla y León. La comunidad cuenta con zonas vitivinícolas muy diferentes, desde las grandes áreas de producción de la meseta hasta territorios de montaña y valles fluviales.
La clasificación oficial autonómica recoge 13 figuras vínicas de categoría DOP, entre ellas denominaciones de origen y vinos de calidad, además de la IGP Vino de la Tierra de Castilla y León. Esta distinción es importante: no todas las figuras tienen exactamente la misma categoría comercial.
Ribera del Duero
La DOP Ribera del Duero se extiende por territorios de Burgos, Valladolid, Soria y Segovia. Su registro europeo data de 1986, uno de los hitos que consolidaron su reconocimiento como zona vitivinícola diferenciada.
La variedad tinta del país, conocida también como tempranillo, tiene un papel destacado en sus vinos tintos. Las condiciones climáticas, la altitud y las diferencias entre parcelas y zonas de cultivo contribuyen a la diversidad de estilos que se encuentran dentro de la denominación.
Su importancia no se limita a la producción de vino: la marca territorial también está asociada a bodegas, enoturismo, gastronomía y actividades vinculadas al paisaje rural.
Rueda
La DOP Rueda, también registrada en 1986, es especialmente conocida por sus vinos blancos y por la variedad verdejo, estrechamente vinculada a la identidad de la zona.
Su territorio se concentra principalmente en Valladolid, aunque la delimitación de la denominación comprende también municipios de provincias limítrofes. La combinación de condiciones continentales, suelos y variedades autorizadas configura un perfil de vinos que ha contribuido a la proyección comercial de la zona.
Rueda demuestra cómo una variedad de uva puede convertirse en un elemento de diferenciación territorial y en un recurso de posicionamiento para un sector.
Toro
La DOP Toro se sitúa principalmente en el entorno de Zamora y se extiende a municipios de Valladolid. Sus vinos tintos se relacionan especialmente con la tinta de Toro, variedad local vinculada a la familia del tempranillo.
La zona se caracteriza por un clima continental y por unas condiciones de cultivo que influyen en la maduración de la uva. Su identidad vitivinícola combina tradición, adaptación al territorio y una evolución de los estilos de elaboración.
Para conocer las variedades y los requisitos autorizados, conviene consultar el pliego de condiciones y la información del MAPA sobre las figuras vínicas.
Bierzo
La DOP Bierzo se localiza en la comarca leonesa del mismo nombre, un territorio con características geográficas diferentes de las grandes áreas vitivinícolas de la meseta.
Entre las variedades más representativas están la mencía para los vinos tintos y la godello para los blancos. La diversidad de altitudes, orientaciones y suelos permite encontrar perfiles distintos dentro de una misma denominación.
El Bierzo muestra que la identidad de un vino no depende únicamente de la variedad de uva: el relieve, el clima y las prácticas de cultivo también forman parte de su personalidad.
Cigales
La DOP Cigales se extiende principalmente por Valladolid y parte de Palencia. Es conocida por sus vinos rosados tradicionales, aunque su producción también incluye vinos tintos y blancos conforme a las variedades y condiciones autorizadas.
Su historia vitivinícola está ligada al entorno de la ciudad de Valladolid y a los municipios que forman parte de la zona protegida. La evolución de sus elaboraciones ilustra cómo una denominación puede conservar una especialidad histórica y, al mismo tiempo, ampliar sus estilos.
Arlanza
La DOP Arlanza comprende municipios de Burgos y Palencia, en torno al valle del río Arlanza. Su paisaje y sus condiciones climáticas, marcadas por la continentalidad y la altitud, influyen en el desarrollo de la vid.
La tinta del país tiene un papel destacado en sus vinos tintos. La denominación contribuye a dar visibilidad a una zona vitivinícola menos conocida por el gran público que otras figuras regionales.
Arribes
La DOP Arribes se sitúa en el oeste de Salamanca y Zamora, en el entorno del río Duero y de su frontera con Portugal. La orografía del territorio, con laderas y valles encajados, genera condiciones particulares para el cultivo de la vid.
Entre sus variedades tradicionales destaca la Juan García, junto con otras variedades locales y autorizadas. Su interés reside tanto en sus vinos como en la conservación de un patrimonio vitícola adaptado a un paisaje singular.
Tierra del Vino de Zamora
Esta denominación comprende municipios de la provincia de Zamora y se vincula a una tradición vitivinícola histórica de la zona.
La tinta del país figura entre las variedades relevantes para los vinos tintos, junto con otras variedades admitidas por el pliego. Su reconocimiento permite diferenciar las producciones que cumplen los requisitos de origen y elaboración de la denominación.
Tierra de León
La DOP Tierra de León se localiza en el entorno de León y zonas próximas de Valladolid. Entre sus variedades más representativas está la Prieto Picudo, una uva tinta autóctona que contribuye a distinguir sus vinos.
La variedad también se emplea en elaboraciones rosadas y en vinos con características propias. Su presencia es un ejemplo de cómo la conservación y el uso de variedades locales pueden contribuir a la diferenciación de una región vitivinícola.
Sierra de Salamanca
La Sierra de Salamanca es un territorio vitivinícola de montaña donde la variedad Rufete ocupa un lugar destacado. El relieve, las pendientes y la diversidad de condiciones locales condicionan el cultivo y el trabajo en viñedo.
La figura está clasificada como Vino de Calidad dentro de la relación autonómica de figuras vínicas. Por ello, es preferible utilizar su denominación oficial completa en lugar de presentarla sin matices como una denominación de origen convencional.
Su interés reside en la singularidad de sus variedades y en la relación entre el vino, el paisaje y las explotaciones de menor escala.
Valles de Benavente
Los Valles de Benavente, en Zamora, cuentan con una figura de Vino de Calidad. La producción se desarrolla en un territorio de tradición agrícola, con condiciones climáticas continentales.
Como en otras zonas de menor dimensión, la protección geográfica permite identificar las producciones que cumplen las condiciones establecidas y distinguirlas de otros vinos comercializados bajo categorías más amplias.
Valtiendas
La figura de Vino de Calidad de Valtiendas se encuentra en Segovia, en una zona de altitud elevada para el cultivo de la vid. Las condiciones climáticas y la adaptación de las variedades al entorno forman parte de su identidad.
Su reconocimiento pone de manifiesto que el mapa vitivinícola de Castilla y León no se limita a las denominaciones más conocidas: existen territorios más pequeños que también desarrollan producciones diferenciadas.
Cebreros
La figura de Cebreros, en la provincia de Ávila, completa la relación autonómica de 13 DOP vínicas que recoge la Junta de Castilla y León. Su territorio vitivinícola se asocia especialmente a la garnacha tinta y a paisajes de sierra.
La altitud, los suelos y la diversidad de parcelas contribuyen a sus características. Su inclusión es relevante para comprender la amplitud de los territorios vitivinícolas de la comunidad, más allá de las zonas con mayor volumen de producción.
IGP Vino de la Tierra de Castilla y León
Además de las figuras anteriores, la comunidad cuenta con la IGP Vino de la Tierra de Castilla y León. Esta indicación ofrece un marco geográfico más amplio que las denominaciones delimitadas y permite identificar vinos que cumplen su pliego de condiciones.
No debe confundirse con una DOP concreta: su ámbito territorial y sus requisitos son diferentes. Es una figura útil para comprender la diversidad de la producción vitivinícola regional.
Dónde consultar la información oficial: la Junta mantiene la relación de figuras de calidad vínicas y sus pliegos. Los requisitos pueden actualizarse, por lo que las variedades autorizadas y las condiciones de producción deben comprobarse en el pliego vigente de cada figura.
3. Legumbres de Castilla y León: variedades ligadas a su territorio
Las legumbres forman parte de la agricultura y la gastronomía tradicional de Castilla y León. Su adaptación a las condiciones de cultivo, las características del grano y los usos culinarios han contribuido a que algunas producciones estén protegidas por indicaciones geográficas.
Entre las figuras reconocidas por la Junta se encuentran las siguientes.
Lenteja de La Armuña (IGP)
La Lenteja de La Armuña está vinculada a la comarca salmantina de La Armuña, una zona agrícola situada al norte de la ciudad de Salamanca.
La identificación geográfica protege las lentejas que cumplen los requisitos de origen y características establecidos en su pliego. Su reconocimiento ayuda a diferenciar la producción de la comarca frente a otras lentejas que pueden comercializarse con características y procedencias distintas.
La figura cuenta con un pliego oficial actualizado, en vigor desde el 31 de julio de 2023. La fecha corresponde a la entrada en vigor de esa versión del pliego, no al origen histórico del cultivo ni necesariamente a su primer reconocimiento.
Lenteja de Tierra de Campos (IGP)
La Lenteja de Tierra de Campos se produce en una comarca agrícola que se extiende por territorios de varias provincias de Castilla y León.
Su identidad está ligada a una zona de larga tradición cerealista y de cultivos de secano. La IGP delimita el territorio y establece los requisitos que deben cumplir las producciones protegidas.
Esta figura permite reconocer el origen del producto y reforzar la diferenciación de una legumbre vinculada a la agricultura de la meseta.
Garbanzo de Fuentesaúco (IGP)
El Garbanzo de Fuentesaúco está asociado a la localidad zamorana de Fuentesaúco y a su entorno productivo.
La protección geográfica distingue el producto que cumple las condiciones de producción y comercialización establecidas. El grano, su comportamiento culinario y la reputación histórica de la zona forman parte de los elementos que explican su reconocimiento.
La IGP quedó registrada en la Unión Europea en 2007, según los registros oficiales del MAPA.
Judías de El Barco de Ávila (IGP)
Las Judías de El Barco de Ávila están vinculadas a la zona de El Barco de Ávila, en la provincia de Ávila. La figura protege distintas variedades contempladas en su pliego, con características y usos culinarios propios.
Su relación con la cocina tradicional de la zona y con platos de cuchara ha contribuido a su reconocimiento. La IGP permite identificar el producto protegido y evitar que el nombre geográfico se utilice de forma indebida para otras producciones.
Alubia de La Bañeza-León (IGP)
La Alubia de La Bañeza-León se produce en una zona delimitada de León y territorios próximos. La indicación geográfica protege las alubias que cumplen las condiciones establecidas para las variedades y su producción.
El reconocimiento europeo de esta IGP se produjo en 2010. La figura contribuye a diferenciar una producción agrícola tradicional y a vincular su comercialización con un territorio concreto.
Para comprobar las zonas exactas, las variedades amparadas y las condiciones vigentes de estas cinco figuras, puede consultarse la relación oficial de pliegos de calidad alimentaria de la Junta de Castilla y León.
4. Quesos y productos lácteos: tradición ganadera y calidad diferenciada
La ganadería ovina tiene una larga presencia en Castilla y León y ha contribuido al desarrollo de quesos con características propias. Las figuras de calidad protegen productos vinculados a razas, materias primas, zonas de elaboración y métodos de producción concretos.
Queso Zamorano (DOP)
El Queso Zamorano se elabora con leche de oveja y está ligado a la provincia de Zamora. Su pliego establece los requisitos que deben cumplir la materia prima, el proceso de elaboración y el producto final.
Su registro europeo como DOP se remonta a 1996, lo que lo sitúa entre las figuras de calidad alimentaria consolidadas de la comunidad.
El producto se caracteriza por su elaboración con leche de oveja y por un proceso de maduración que influye en su textura, aroma y sabor. La protección geográfica permite distinguirlo de otros quesos de oveja elaborados fuera de la zona o que no cumplen sus requisitos.
Queso de Valdeón (IGP)
El Queso de Valdeón se elabora en el valle de Valdeón, en los Picos de Europa leoneses. Es un queso azul, reconocido por su sabor intenso y por las vetas producidas durante su maduración.
Su vínculo con un territorio de montaña y con unas condiciones de elaboración específicas forma parte de su identidad. La IGP protege el nombre y establece los requisitos que debe cumplir el producto comercializado bajo esa denominación.
Queso Castellano (IGP)
El Queso Castellano es una indicación geográfica que ampara queso elaborado en Castilla y León conforme a su pliego de condiciones.
La figura se registró en la Unión Europea en 2020. Su reconocimiento ofrece una referencia común para distinguir el producto que cumple las condiciones de producción y calidad definidas.
Es importante no confundirlo con el Queso Zamorano: aunque ambos son quesos de oveja vinculados a Castilla y León, se trata de figuras diferentes, con ámbitos y requisitos propios.
Mantequilla de Soria (DOP)
La Mantequilla de Soria es una figura de calidad vinculada a la provincia de Soria. Su elaboración y sus características están reguladas por un pliego específico.
Su registro europeo data de 2007. La DOP permite diferenciar la mantequilla protegida de otras mantequillas y productos similares que no cumplen las condiciones de origen y elaboración.
Para conocer los requisitos exactos de cada producto lácteo, la referencia más fiable es el registro de figuras de calidad del MAPA.
5. Carnes y productos cárnicos: especialidades reconocidas por su origen
Las producciones ganaderas y cárnicas constituyen otra parte importante del patrimonio agroalimentario regional. Las figuras de calidad no solo protegen un nombre: también establecen las condiciones que deben cumplir los productos amparados.
Cecina de León (IGP)
La Cecina de León es uno de los productos cárnicos más representativos de la provincia de León. Se elabora a partir de carne de vacuno sometida a un proceso de salado, curación y, conforme a las condiciones previstas, ahumado.
La IGP se registró en la Unión Europea en 1996. Su pliego establece aspectos como las características de la materia prima, el proceso de elaboración y los periodos de curación.
La protección resulta especialmente importante en un producto cuya reputación está ligada a un nombre geográfico reconocible. No toda la cecina comercializada en España puede identificarse como Cecina de León protegida.
Lechazo de Castilla y León (IGP)
El Lechazo de Castilla y León está vinculado a la producción de corderos lechales y a las prácticas ganaderas de la comunidad. La IGP establece las condiciones de origen, producción y comercialización que debe cumplir la carne amparada.
Su registro europeo se produjo en 1999. Además de su relevancia gastronómica, esta producción está relacionada con los sistemas de ganadería ovina y con la actividad económica de numerosas explotaciones rurales.
Carne de Salamanca (IGP)
La Carne de Salamanca es una figura de calidad vinculada a la producción de vacuno en su zona delimitada. El pliego determina los requisitos que deben cumplir los animales, la producción y la carne comercializada bajo esta denominación.
La indicación permite diferenciar la producción protegida de otras carnes de vacuno y reforzar su vínculo con el territorio salmantino.
Ternera de Aliste (IGP)
La Ternera de Aliste está ligada a la comarca zamorana de Aliste. La figura establece requisitos relacionados con el origen y las condiciones de producción del vacuno destinado a obtener la carne protegida.
Su valor no reside únicamente en el producto final: también está relacionado con la actividad ganadera local y con el mantenimiento de una economía rural vinculada a la producción agroalimentaria.
Botillo del Bierzo (IGP)
El Botillo del Bierzo es un producto cárnico tradicional de la comarca leonesa del Bierzo. Se elabora con piezas de cerdo y condimentos, siguiendo las condiciones previstas en su pliego, y suele cocinarse como parte de platos tradicionales de la zona.
La IGP protege el nombre y los requisitos de elaboración del producto. Su reconocimiento ayuda a conservar una especialidad gastronómica local y a distinguirla de productos similares elaborados fuera de la zona protegida.
Chorizo de Cantimpalos (IGP)
El Chorizo de Cantimpalos está vinculado a la localidad segoviana de Cantimpalos y a su tradición chacinera. La IGP establece condiciones relativas a la materia prima, la elaboración, la presentación y las características del producto.
Su reconocimiento permite diferenciar el chorizo protegido de otros embutidos que pueden compartir una tipología general, pero no cumplen las condiciones específicas de la indicación.
DOP Guijuelo: una figura que supera los límites autonómicos
El jamón ibérico de Guijuelo es uno de los productos más reconocidos asociados a Salamanca. Sin embargo, hay una precisión territorial importante: la DOP Guijuelo no es exclusivamente castellano-leonesa. Su ámbito incluye territorios de varias comunidades autónomas, de acuerdo con su normativa.
Por eso, al elaborar una guía sobre productos de Castilla y León, conviene mencionarla como una figura de calidad presente en el territorio, pero diferenciándola de las figuras cuyo ámbito se limita a la comunidad.
La relación oficial de la Junta recoge expresamente esta particularidad en su información sobre figuras de calidad alimentaria.
6. Frutas, hortalizas y repostería: otros productos protegidos
La calidad diferenciada de Castilla y León no se limita al vino, las legumbres, los lácteos o la carne. También incluye frutas, hortalizas y productos de repostería que han desarrollado una identidad vinculada a lugares concretos.
Manzana Reineta del Bierzo (DOP)
La Manzana Reineta del Bierzo está vinculada a la comarca leonesa del Bierzo. La DOP protege las manzanas que cumplen las condiciones de origen y las características establecidas en su pliego.
La denominación permite diferenciar la producción protegida de otras manzanas de la misma variedad que proceden de zonas distintas o no cumplen los requisitos de la figura.
Su relación con un territorio de producción delimitado demuestra que la calidad diferenciada también puede aplicarse a productos frescos, no solo a alimentos transformados.
Pimiento Asado del Bierzo (IGP)
El Pimiento Asado del Bierzo es una especialidad elaborada a partir de pimientos cultivados en la zona delimitada y sometidos a un proceso de asado y preparación conforme a su pliego.
La IGP protege tanto el origen como las condiciones que distinguen el producto comercializado con ese nombre. Su elaboración permite transformar una producción agrícola local en un alimento con una identidad gastronómica reconocible.
Pimiento de Fresno-Benavente (IGP)
El Pimiento de Fresno-Benavente está vinculado a una zona de producción de las provincias de Zamora y León. La IGP establece las condiciones que deben cumplir los pimientos protegidos y su comercialización.
Su reconocimiento europeo se produjo en 2012. La figura contribuye a diferenciar el producto por su procedencia y por las características establecidas en su pliego.
Mantecadas de Astorga (IGP)
Las Mantecadas de Astorga son uno de los productos de repostería más reconocibles de la provincia de León. La IGP delimita el ámbito de elaboración y establece las condiciones que deben cumplir las mantecadas protegidas.
Su historia documentada aporta un dato especialmente interesante: en el Archivo Diocesano de Astorga existen referencias a las mantecadas en cuentas de 1805. El pliego oficial también recoge referencias históricas anteriores relacionadas con la tradición repostera de la zona, aunque no todas permiten atribuir con certeza el origen de la receta a una persona o establecimiento concreto.
Además de sus ingredientes y elaboración, su presentación tradicional en cajillas individuales de papel forma parte de la identidad del producto. Esta combinación de historia, elaboración y presentación ayuda a explicar por qué una especialidad local puede convertirse en un producto reconocido fuera de su lugar de origen.
La información sobre su historia y sus requisitos puede consultarse en el pliego oficial de las Mantecadas de Astorga publicado por el MAPA.
7. ¿Por qué son importantes las denominaciones de origen para Castilla y León?
Las DOP y las IGP tienen una función que va más allá de identificar alimentos. Su importancia puede entenderse desde cuatro perspectivas.
Diferenciación y confianza
En un mercado con productos de procedencias y características muy diversas, una figura de calidad establece requisitos verificables. El consumidor puede identificar un producto protegido por su nombre registrado y consultar las condiciones que debe cumplir.
La certificación no significa que todos los productos tengan el mismo sabor o que una figura garantice automáticamente una calidad superior a cualquier alternativa. Su función es asegurar que el producto comercializado bajo el nombre protegido cumple unas condiciones definidas.
Protección del patrimonio productivo
Las figuras de calidad ayudan a mantener variedades agrícolas, razas ganaderas, métodos de elaboración y especialidades locales. También contribuyen a conservar el vínculo entre los productos y los territorios en los que se han desarrollado.
Este aspecto es especialmente relevante en zonas rurales donde la agricultura, la ganadería y la transformación alimentaria forman parte de la economía local.
Desarrollo económico y turismo gastronómico
Las denominaciones pueden contribuir a construir una oferta turística basada en bodegas, queserías, productores, mercados y experiencias gastronómicas. Cuando existe una estrategia coordinada, el producto se convierte en una puerta de entrada para conocer el territorio.
El vino es un ejemplo claro de esta relación, pero no el único: las legumbres, los quesos, los embutidos y la repostería también pueden integrarse en rutas y experiencias vinculadas a la identidad local.
Posicionamiento comercial e internacionalización
Un producto con una identidad territorial reconocida puede contar con argumentos de diferenciación en su estrategia comercial. Sin embargo, disponer de una DOP o una IGP no garantiza por sí solo el éxito en otros mercados: también son necesarios un análisis de la demanda, una estrategia de distribución, el cumplimiento de los requisitos de exportación y una comunicación adaptada al público objetivo.
Para las empresas agroalimentarias de Castilla y León, la combinación de calidad diferenciada, conocimiento de los mercados y colaboración empresarial puede abrir nuevas oportunidades de desarrollo.
8. Dónde consultar el listado oficial y actualizado
Los nombres protegidos, las zonas delimitadas y los requisitos de producción pueden cambiar mediante modificaciones de los pliegos. Por ello, para verificar una figura concreta, lo más fiable es acudir a las fuentes oficiales.
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA): ofrece listados de DOP e IGP españolas, información por comunidades autónomas y provincias, y acceso a los pliegos de condiciones.
Junta de Castilla y León — figuras de calidad alimentaria: permite consultar los pliegos de las figuras alimentarias reconocidas en la comunidad.
Junta de Castilla y León — figuras de calidad vínicas: reúne la información sobre las DOP vínicas y la IGP Vino de la Tierra de Castilla y León.
Comisión Europea — registro de indicaciones geográficas: permite consultar los registros oficiales europeos y la información jurídica asociada a cada figura.
Estas fuentes son especialmente útiles para empresas, distribuidores, profesionales de la gastronomía y personas interesadas en conocer el alcance real de la protección de cada producto.
El valor de un producto también está en el territorio que representa
Los vinos, las legumbres, los quesos, las carnes y los productos tradicionales de Castilla y León muestran la diversidad de una región en la que la agricultura, la ganadería, el conocimiento local y la transformación alimentaria forman parte de una misma cadena de valor.
Las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas contribuyen a proteger esa identidad, establecer requisitos verificables y diferenciar productos en el mercado. Su potencial, sin embargo, no termina en la producción: también está en la capacidad de crear experiencias, desarrollar nuevas relaciones comerciales y proyectar el territorio hacia otros mercados.
Conocer estos productos es también una forma de comprender las oportunidades que ofrece Castilla y León para empresas, profesionales e instituciones.
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